Hidrocefalia a tensión cambiante

¿Que és?

La hidrocefalia a presión normal, también denominada hidrocefalia a tensión cambiante es un trastorno neurológico donde hay un acúmulo excesivo de líquido cefalorraquídeo dentro del cerebro, con elevaciones periódicas de la presión y que habitualmente ocurre durante las horas de la noche. Este acúmulo excesivo de líquido cefalorraquídeo produce síntomas por compresión de centros funcionales en el cerebro.

¿Quiénes sufren hidrocefalia a tensión normal o cambiante?

Esta enfermedad es predominante en la tercera edad y la gran mayoría de pacientes pueden comenzar a tener síntomas a partir de la sexta década de la vida. Hoy en día que existe un conocimiento más generalizado de este padecimiento entre el personal de salud y por tanto se sospecha y diagnostica con mayor frecuencia, se dice que hasta un 15% de los pacientes internados en los hogares de cuidado para personas de la tercera edad pueden tener esta enfermedad.

¿Puede confundirse este padecimiento con otras enfermedades?

Es muy frecuente que la hidrocefalia a tensión cambiante se confunda con la Enfermedad de Alzheimer, demencia vascular, enfermedad de Parkinson, accidentes cerebrovasculares e incluso hipertrofia prostática.

¿Cuáles son los síntomas de la hidrocefalia a tensión cambiante?

La triada de síntomas originalmente descrita en 1965 por Hakim y Adams consiste en:

  1. Trastornos de la marcha, los cuales aparecen temprano en el curso de la enfermedad, que van desde manifestaciones leves donde los pacientes refieren inestabilidad o una tendencia a tropezar con facilidad y dificultad para caminar en curvas o subir escaleras, después se presentan pasos breves y vacilantes para finalmente aparecer una marcha de “tren” donde los pies parecieran pegados al piso y el paciente no puede iniciar y mantener la marcha sin la asistencia de otra persona.
  2. Demencia, o la pérdida progresiva de las habilidades intelectuales que están reguladas por los lóbulos frontales del cerebro. Esto nos dá como resultado la presencia de apatía, olvidos frecuentes, dificultad para planear y completar tareas así como para integrar habilidades aprendidas y eventos pasados. Esto lleva con frecuencia a confundir este padecimiento con la Enfermedad de Alzheimer y los trastornos vasculares del adulto mayor.
  3. Incontinencia urinaria, la cual asociada a la demencia frecuentemente se manifiesta como “accidentes” donde el paciente se orina pero pareciera no preocuparle socialmente este fenómeno.

Ya que en la tercera edad es frecuente la incontinencia del piso pélvico en pacientes femeninas o los problemas prostáticos en el varón, estos síntomas pueden confundirse y retrasar el diagnóstico de la HTC.

¿Cómo se diagnostica la hidrocefalia a tensión cambiante?

Habitualmente después de tener una sospecha clínica o como parte del estudio en busca de otros padecimientos los pacientes son sometidos a estudios de imagen como:

  1. Tomografía axial computadorizada (TAC): este es un estudio general de tamizaje el cual se obtiene en menos de cinco minutos y que habitualmente revela la presencia de un sistema ventricular grande y en ocasiones con evidencia de presión elevada donde el líquido se acumula incluso por fuera de los ventrículos.
  2. Resonancia Magnética Nuclear: es un estudio más especializado que nos permite ver con gran detalle la anatomía del cerebro y que con frecuencia se solicita para descartar otras causas de hidrocefalia como pueden ser tumores, quistes o enfermedades infecciosas.
  3. Punción lumbar diagnóstica: cuando la presencia de una dilatación de los ventrículos se asocia a síntomas neurológicos como los arriba mencionados pero en fases iniciales o sutiles, se procede a realizar una punción lumbar para evacuar unos 30-40 ml de líquido cefalorraquídeo a través de la aguja y posteriormente se observa si hay cambios en las manifestaciones clínicas. Una respuesta contundente se asocia con gran éxito al tratar la HTC con un sistema de drenaje o válvula ventriculoperitoneal, mientras que cuando hay una respuesta leve no debe descartarse el beneficio de este último procedimiento ya que el drenaje continuo que se obtiene con este procedimiento puede dar grandes beneficios al cabo de varios días.
  4. Drenaje externo de liquido cefalorraquídeo (LCR), esto se obtiene insertando un catéter en la columna vertebral lumbar mediante una punción lumbar y drenando el LCR a un sistema cerrado y esteril por varios días para simular el drenaje interno de una válvula. Hoy en día esta variante de diagnóstico ha cobrado gran popularidad en varios centros, sin embargo requiere la hospitalización y vigilancia constante del paciente mientras dura la prueba.

¿Cómo se trata la hidrocefalia a tensión cambiante?

El tratamiento definitivo de este padecimiento, una vez que ha sido adecuadamente diagnosticado consiste en la implantación de un sistema de derivación ventrículoperitoneal, el cual es un catéter que es insertado dentro del ventrículo que está conectado a una válvula programable que regula la presión de acuerdo a los requerimientos de cada paciente y que drena el líquido cefalorraquídeo (LCR) por otro catéter que viaja por debajo de la piel hasta ingresar a la cavidad abdominal (peritoneal) donde vuelve a ser absorbido.

¿Causa alguna molestia el tener un sistema de derivación ventrículoperitoneal?

En términos generales cuando el sistema es implantado por un neurocirujano experimentado en el manejo de hidrocefalias, el procedimiento es breve, causa mínimas molestias y las heridas quirúrgicas son mínimas. El paciente puede egresar en un par de días a lo sumo y una vez que se ha verificado su adecuada implantación, el sistema trabaja autónomamente sin que el paciente lo perciba, además el bajo perfil de esta tecnología hace que su presencia pase desapercibida salvo por un pequeño abultamiento en el cuero cabelludo.

¿Se requieren cambios periódicos de este sistema de derivación ventrículoperitoneal?

No, el sistema funciona autónomamente a través de mecanismos que no requieren baterías y actualmente la tecnología nos permite poder ajustar la presión en forma externa a través de imanes especiales.

¿Cuáles son las posibilidades de mejoría después de este tratamiento?

A mas temprano el diagnóstico, mayores las posibilidades de revertir los efectos de la presión sobre el cerebro. Se han observado resultados favorables en más de dos terceras partes de los pacientes operados, y el trastorno de la marcha es el que con mayor frecuencia responde al drenaje de LCR, seguido por la demencia y por último los trastornos del control urinario pueden ser más difíciles de resolver aún con un adecuado funcionamiento del sistema de drenaje. 

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